5 formas de arruinar una buena cerveza

Apreciar una buena cerveza no es algo que requiera mucha experiencia o formación. Elige una buena, la abres y le das un sorbo, ¿verdad? Pero si te tomas un momento para leer esta lista, y evitas todo lo que aparece en ella, conseguirás una cerveza con mejor sabor.

5 formas de arruinar una buena cerveza

Calentar la cerveza

Si calientas la cerveza empezará a estropearse rápidamente. Los lugares más calurosos (y donde muchos almacenan su cerveza) son el maletero del coche, el ático o el garaje, donde la temperatura interior se eleva rápidamente a 40 grados o más.

Cuanto más caliente esté la cerveza, más rápido será el deterioro. La temperatura ideal para almacenar la cerveza es de unos 3 a 5 °C. En estas condiciones una cerveza artesanal estará en perfecto estado por 90 días, y las industriales por mucho más.

Así que la mejor opción para arruinar una buena cerveza es elegirla de un cálido estante en la tienda, ponerla en el coche, aparcarlo en un lugar soleado y olvidarte de ella. Esto puede destruir tu cerveza en tan solo 8 horas. ¡Que la disfrutes!

Haz que tu cerveza tome el sol

Para toda cerveza el gemelo malvado del calor es la luz, que es otra cosa que puede estropear una cerveza en poco tiempo. Seguro te ha pasado alguna vez, pues esta condición hace que tu cerveza huela como si la hubiera rociado una mofeta.

El lúpulo es el principal culpable, porque contiene compuestos que se descomponen al ser expuestos la luz ultravioleta. Así que piensa en las botellas de cerveza como en gafas de sol para tu cerveza.

Las botellas marrones y las latas son las que mejor protegen de la luz ultravioleta; las de vidrio verde o transparente ofrecen mucha menos protección. Si te interesa la calidad, como a los clientes de cualquier cerrajería en Barcelona, ya sabes lo que debes elegir.

Pero si estás interesado en elegir la cerveza más arruinada, busca aquellas en la tienda a las que les llegue la mayor cantidad de luz solar. Y luego entre ellas escoge alguna con la botella transparente, y que parezca tener mucho tiempo ahí.

Olvídate de ella

La cerveza empieza a descomponerse casi inmediatamente después de abrirla. En circunstancias normales, ya te la has tomado antes de que esto sea evidente. Pero si tomas demasiado despacio, o pierdes de vista el vaso (especialmente al aire libre y bajo el sol), lo más probable es que el sabor no sea el óptimo.

Incluso estando embotelladas, la inmensa mayoría están pensadas para ser disfrutadas frescas. Así que, cuanto más esperes para beber su cerveza, más probabilidades tendrás de que haya pasado su mejor momento. Así que cómprala y olvídate de ella. El tiempo se encargará del resto.

Congela tu cerveza

A temperaturas más frías, algunos de los componentes más volátiles de la cerveza no se liberan en la boca. En cambio, se escapan por la garganta, reduciendo el perfil de sabor de la cerveza. Algunos sabores desaparecen por completo.

La temperatura también afecta al equilibrio de la cerveza, porque el carácter del lúpulo sobrevive mejor al frío que la malta o los ésteres afrutados. Por eso las lagers con menos lúpulo saben mejor en frío y las ales se sirven generalmente a temperaturas más cálidas.

Evitar la comida

Me cuesta pensar en alguna circunstancia en la que beber con el estómago vacío sea una buena idea. Pero con la cerveza es peor, pues se trata de una bebida diseñada expresamente para acompañar a la comida. La cerveza hace que todo, desde la pizza hasta un filete, sepa mejor.