4 formas en que estás arruinando tu cerveza y cómo evitarlo

Beber cerveza es uno de los placeres más puros de la vida, junto con disfrutar el olor de la hierba recién cortada y encontrar un cerrajero profesional económico y responsable.

Pero te sorprenderá saber que una serie de conductas comunes al beber cerveza pueden hacer que la experiencia se vuelva en tu contra. Y una cerveza arruinada es una de las experiencias más desgarradoras de la vida.

Protege tus preciosas cervezas, lagers e IPAs de la destrucción. Evita estas 4 formas comunes de arruinar tu cerveza.

4 formas en que estás arruinando tu cerveza y cómo evitarlo

Beberla muy helada

Pasea en verano por cualquier lugar turístico y es probable que veas muchos carteles anunciando cerveza helada. Viviendo en un país soleado y caluroso hemos sido condicionados por el marketing a creer que la cerveza debe ser servida casi a punto de congelarse.

Como los expertos en cerveza han tratado de advertirnos, el frío puede comprometer el sabor. A bajas temperaturas, se evita que los principales compuestos aromáticos de la cerveza se volatilicen y liberen esos fragantes aromas de pino o chocolate o a lo que sea.

Al mismo tiempo, un vaso de cerveza recién salido del congelador puede adormecer el paladar. La temperatura correcta cambia según la variedad, pero jamás es inferior a 5°C.

La almacenas demasiado tiempo

Si olvidas de una o dos botellas de tu cerveza favorita y las descubres hurgando en el fondo del refrigerador, no necesariamente debes abrirlas. A diferencia del vino o el licor, la cerveza no puede conservarse por tiempo indefinido, y definitivamente no mejora con la edad.

Ya sea embotellada o enlatada, la mayoría de las cervezas duran un promedio de seis a nueve meses, aunque su duración varía mucho de una cerveza a otra. Las cervezas artesanales e industriales deben ser las primeras en beber, ya que también suelen ser las primeras en dañarse. 

Guardarlas en un lugar cálido

Cuando almacenas cerveza, hay cosas que se pueden hacer para alargar, y otras tantas para acortar, su vida útil. Una de las estrategias más efectivas para mantener la cerveza en buen estado es mantenerla fría, idealmente alrededor de 3°C  y a no más de 7°C.

Sólo asegúrate de servirla a la temperatura apropiada, que es menos fría que su temperatura de almacenamiento. Tu refrigerador es un buen sitio, pero una bodega fría y oscura servirá si no tienes otro espacio.

Por otro lado, almacenar la cerveza en una despensa caliente, en el garaje o en el maletero del coche hará que se deteriore más rápido. Si no refrigeras las cervezas, puedes acelerar el proceso de envejecimiento y fomentar el surgimiento de sabores extraños muy rápidamente.

Dejar que una caja se caliente, incluso por un día, puede resultar en oxidación. Esto provoca un sabor a cerveza añeja que recuerda claramente al cartón, al papel mojado o al metal.

Exponerla a la luz

Al guardar tu cerveza en un lugar soleado, no sólo te arriesgas a un envejecimiento acelerado debido a las temperaturas más cálidas. También te estás poniendo en riesgo de provocar una reacción química que causará que tu cerveza sepa y huela como una mofeta.

El desafortunado fenómeno se produce cuando la cerveza se expone a la luz. La cerveza extrae gran parte de su sabor del lúpulo, que libera ácidos iso-alfa durante el proceso de elaboración.

La luz solar e incluso la luz fluorescente pueden hacer que los ácidos iso-alfa se descompongan y se combinen con componentes de azufre para crear 3-metil-2-buteno-1-tiol, un compuesto casi idéntico al que existe en las glándulas anales de las mofetas.

Evita que tu cerveza tenga este desagradable destino almacenándola en un lugar fresco y oscuro. También deberías limitarte a comprar latas o cervezas en envases marrones y ámbar, ya que las botellas claras no filtran bien la luz UV.

También evita comprar cervezas en tiendas cuando veas que las dejan cerca de ventanas o cerca de una puerta excesivamente iluminada.